Economía y gestión ambiental de una empresa

Gestionar bien la partida de los costes ambientales nos puede ayudar, no sólo a contener el gasto, sino también a ser más eficientes y competitivos. El primer paso para reducir los costes ambientales es internalitzar-los, es decir, incluir en la cuenta de explotación todos los costes que tienen que ver con el medio ambiente.

Con cuyo objeto, podemos desglosar los costes por varios conceptos. Antes que nada, incluiremos todo el gasto derivado del consumo de energía. Cuanto más segmentada tengamos la información de los puntos que nos generan consumo energético, mejor podremos gestionarlo. Revisaremos las facturas y verificaremos que los tramos de consumo, el tipo de tarifa y la potencia contratada se ajustan al que realmente necesitamos. También es bueno comparar la oferta del mercado de suministro energético para negociar las mejores condiciones en cada momento.

Aparte de controlar el consumo, este ejercicio nos aportará información para evaluar si nos puede ser rentable la incorporación de medidas de eficiencia energética, de las cuales hay un abanico muy amplio: desde un sencillo cambio a iluminación led hasta poder consumir toda la energía que autogeneramos.

Respete los residuos, los segregaremos poniendo especial atención en aquellos que tienen un valor de mercado (cartón, plástico, cocer, etc.), porque su recogida nos puede salir a coste cero o incluso nos puede generar un ingreso. Haciendo esta separación, indirectamente estaremos disminuyendo el peso de la cantidad que irá al vertedero, y por lo tanto, pagaremos menos por el canon de vertido.

También tenemos que pensar en las posibilidades de sustituir la compra de alguna materia primera por una reutilizada empleando la bolsa de subproductos. Si tenemos un residuo que puede ser aprovechable por un tercero sin necesidad de transformarlo, podemos pasar de pagar por la gestión como residuo a generar un ingreso por la gestión como subproducto.

Y finalmente, hay que plantearse la opción de incorporar, en la fase inicial de diseño de un nuevo producto, todos los impactos ambientales que este puede tener durante su uso y posterior final de vida, para crearlo de la manera más eficiente posible.

Además, hay que conocer y estar al día de la normativa que nos afecta, puesto que disminuirá el riesgo de sanciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*